Oración 2011

 

Mis peores miedos me han atacado de frente. La semilla de mi pecado y confusión ha brotado; sus raíces me envuelven y amenazan con destruirme.

 

El enemigo ha cubierto mis ojos y oídos con obscuridad aterradora como la luna eclipsa el sol en un día soleado.

 

Una neblina de duda cubre las promesas que me has dado. Mi espíritu se ha convertido en un sordomudo. No escucho Tu voz y he dejado de hablar de Tus maravillas.

 

Mi propósito y Tus promesas se han quedado en el vientre, no han nacido. El enemigo las quiere abortar. Mi espíritu está a punto de ser estéril. ¿Seré uno más en el sepulcro? ¿Alcanzaré lo que me fue ofrecido?

 

Pero el sol sigue estando allí. Todavía es de mañana y la luz esperada ha brillado.

 

Por callarme, hasta mis huesos me han dolido. Tu Palabra y Tu promesa implantada en mi interior por Tu propia voz se convierte en fuego que devora. Trato de contenerlo y no puedo.

 

Abro mi boca, y en fuerte voz declaro: ¡Tú eres el Mesías!
Al pronunciar Tu nombre, “Guerrero Invencible”, la obscuridad cae de rodillas avergonzada, las enredaderas se secan. “Escogido y Ungido”, me cubres con Tu gracia, en la Cruz me defendiste. Dios se hizo hombre, Emmanuel, Dios con nosotros. Al pronunciar Tu nombre escucho Tu Palabra, mis oídos son abiertos y escucho la voz de mi abogado que dice: “La deuda ha sido cancelada, tú eres el coheredero”

 

La obscuridad y las tinieblas desaparecen al entender y recordar que mi defensor vive y que hoy he puesto mi causa en Sus manos, porque sin Él, ¿Tendría causa alguna? Él es digno de confianza, Él es la verdad y la vida y he llegado al Gran YO SOY por medio de Él.

 

¿Realizaras el Ayuno?

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