
En esta primera parte de lo que serán 3 predicaciones especiales de “Fue por ti”, analizamos sólo 3 cosas que sucedieron durante la crucifixión, que como dijimos, su significado trasciende a nuestras vidas; estas 3 cosas fueron: La escupida, La corona de espinas y los clavos. (Todo esto lo puedes encontrar en Mateo 27:26-31).
La escupida representa la humillación; aunque no lastima en lo físico, lastima en lo espiritual y emocional. Podemos tomar esta acción de dos formas: La primera es que analicemos cuántas veces hemos sido nosotros los que le hemos escupido a Dios al humillar a los demás, porque como dice en Mateo 25:40, si lo hemos hecho con alguien, aun con el más pequeño, se lo hemos hecho a Dios mismo. Y la segunda forma es que si nosotros hemos sido humillados, hemos sido maltratados… Jesús ya pasó por lo mismo; Él crucificó esa escupida ahí en la cruz; ya no es algo que nosotros tengamos que cargar y recordar, porque ya lo dejó en la cruz.
La corona de espinas tiene también mucho significado. Recordemos que las espinas son el símbolo, no del pecado, sino de las consecuencias del pecado (Génesis 3:17-18), así que representa cómo Él llevó todas esas consecuencias y pecados a la cruz, al convertirse Él mismo en pecador. Es por eso que podemos tener la seguridad de que nos entiende, y sabe lo que es estar alejado de Dios, ya que, aunque nunca cometió pecado, se hizo pecador para llevar todo eso a la cruz también.
Por último, los clavos. Esta parte la trataremos a lo largo de las 3 predicaciones que tendremos, pero en esta ocasión, hablamos de cómo los clavos representan el amor que Él tuvo y tiene para nosotros, ya que aunque pudo detener ese martillo, no lo hizo, demostrando que sólo el amor y la pasión fue lo que realmente lo mantuvo en esa cruz, no los clavos.
Todo esto fue por amor; todo esto fue por ti, por mí, por todo aquél que le quiera reconocer.
Al final del mensaje, cada asistente, con su clavo en mano, pasó al frente, a dejar ese clavo en la cruz, como símbolo de su pecado ó de sus consecuencias, de la humillación que han recibido, ó simplemente de su carne misma, para así recibir realmente el perdón, la salvación y la restauración que la cruz nos ofrece.
Esperamos que así como este mensaje fue de bendición a todos los que lo escuchamos, también lo sea para ti. ¡Qué desperdicio es no conocer, aceptar y vivir cada beneficio, cada acción que Jesús hizo por nosotros en esa cruz! Necesitamos recibir esa revelación de la cruz, para así, vivir en Su gracia, amor y perdón. Si a ti te interesa llevar este mensaje a tu ciudad, contáctanos; nosotros estamos en la mejor disposición de compartir contigo y con tu iglesia este mensaje que Dios tiene para ti.